DON ARISTIDES, UN EJEMPLO DE CONSTANCIA Y DISCIPLINA

A pesar de llevar 26 años en la empresa, don Aristides, como muchos lo conocen, sigue igual de motivado y feliz cada vez que debe salir de su casa, ubicada en el barrio Jardín Santander, hasta su lugar de trabajo: La hacienda Santa Cruz, ubicada en el sector de El Poblado, en una obra de Camacol.

Aristides Huertas Pinzón es el vigilante con mayor antigüedad en la Cooperativa de Vigilancia Coovicombeima CTA, exactamente empezó a laborar en 1995 y recuerda su primer día como si fuera ayer.

“Fue un viernes primero de marzo, en un puesto que estaba ubicado en la carrera Tercera con calle Novena”, narró.

Cuenta el asociado Huertas, quien nació el 17 de noviembre de 1943, en Anzoátegui, que su llegada a la empresa llegó de manera casual, pues en ese entonces un conocido que laboraba en Coovicombeima le propuso si quería ser vigilante.

“Un día me lo encontré en la calle y me propuso trabajar, sin pensarlo le dije que sí, entonces me dijo prepárese que empieza a trabajar en marzo y así sucedió”.

Desde entonces, Aristides ha tenido diversos lugares donde ha trabajado, los que más recuerda son Los Olivos, hospitales, clínicas, obras, colegios, entre otros.

Agradecido a la empresa

Antes de llegar a Coovicombeima, Aristides trabajó en distintos oficios como jornalero en una finca o sacando balastro en un río, no obstante, su estabilidad lo ha encontrado en la Cooperativa, pues ya son 26 años continuos de labores.

Por esta razón, Huertas se siente a gusto con sus superiores, ya que destaca el buen trato que siempre han tenido con él a lo largo de dos décadas. “En lo personal y económico estoy muy agradecido con la empresa, ya que todo lo que he conseguido ha sido por mi estabilidad laboral”.

Gracias al sudor de su frente, su disciplina, su amor por el trabajo, Aristides ha conseguido sacar adelante a su familia; está casado con Olinda Castañeda desde hace 48 años de casado y producto de su matrimonio nacieron sus dos hijas: Ana María y Blanca Nubia.

Una de las claves para durar tanto tiempo en la compañía es la buena relación que él ha tenido con los trabajadores de los lugares donde ha prestado su servicio. En la actualidad lleva casi tres años en la obra de Camacol, donde se siente muy cómodo, ya que tiene buena relación con los obreros e ingenieros.

“Con todos me la llevo bien, me tratan con cariño, respeto, me siento muy a gusto allá”, comentó con una sonrisa.

Apoyo en la pandemia

A raíz de la llegada de la pandemia por el Covid 19 en marzo de 2020 a Colombia, muchas personas se vieron afectadas, debido a que la mayoría vieron reducidos sus ingresos o, en el peor de los casos, perdieron los trabajos.

Sin embargo, en el caso de Coovicombeima, la Cooperativa mantuvo firme a todos sus asociados, no les rebajó el salario y los dotó con el kit de bioseguridad para seguir con los protocolos de cuidado, hecho que Aristides resaltó con gratitud.

“A pesar de la pandemia, la empresa se portó muy bien, nunca nos ha faltado trabajo, gracias a Dios no nos ha pasado nada. Los jefes siempre se han preocupado por nosotros y eso lo noté desde el primer día”.

Por esos detalles, Aristides es feliz en la Cooperativa, durante todo este tiempo ha podido entablar lazos de amistad con sus colegas y eso hace que tenga mucha energía, a pesar de sus 77 años de edad.

“Uno se acostumbra a trabajar 12 horas, desde niño he tenido esa disciplina cuando estaba en el campo, manifestó; y agregó que “hay dos elementos indispensables que no pueden faltar en mi lugar de trabajo: el café y la radio, son mis mejores acompañantes”.

A  la espera de la pensión

Debido a su constancia y disciplina en la Cooperativa, el asociado Huertas ya pasó los documentos para poder acceder a la pensión y está a la espera de una respuesta para recibir ese dinero que se ha ganado con el sudor de su frente.

No obstante, él no piensa dejar de trabajar, se siente muy a gusto en Coovicombeima. “Yo pienso seguir, me han dicho que puedo continuar con mi cargo, quizás un par de añitos más antes de irme a descansar”, culminó.

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