Historias

JAMIR, UN SUPERVISOR CON VOCACIÓN DE SERVICIO

Muchas veces las personas tienen clara la profesión que quieren ejercer cuando sean adultos y ese parece ser el caso de Jamir Ferreira Méndez, quien prácticamente toda su vida la ha dedicado al rubro de la seguridad y vigilancia. Jamir nació hace 57 años en el municipio de San Antonio, Tolima; su niñez la vivió en dicho pueblo, posteriormente estudió su bachillerato en Bogotá, en la localidad de Bosa y desde entonces reside en Ibagué. Su vocación para trabajar en el área de seguridad y vigilancia le llegó, según comenta, tras su estadía por el Ejército Nacional. “Luego de mi paso por el Ejército, desde ahí me gustó todo lo que tenía que ver con la seguridad, manejo de armas, en una empresa de seguridad trabajé seis años, posteriormente estuve en Envagas y desde 2004 estoy en Coovicombeima”, indicó. Su llegada a la Cooperativa Precisamente, Jamir llegó a Coovicombeima de manera inesperada, pues en el año 2004 laboraba como vigilante en Envagas, pero la Cooperativa tomó el servicio de vigilancia y absorbió al personal de seguridad y los vinculó a la empresa. Este cambio no fue duro para Ferreira, pues ya tenía conocimiento de Coovicombeima y sabía que llegaba a una empresa sólida y consolidada en el rubro de la vigilancia. Es tal su compromiso con Coovicombeima que siempre tuvo la seguridad de que duraría muchos años porque “cuando estoy en una empresa, tengo esa seguridad de durar mucho tiempo, trato de hacer las cosas lo mejor que pueda y sé que si cumplo mis labores, tendré trabajo fijo”, resumió. Su labor como supervisor Sus primeros empleos estando en la empresa fueron de vigilante y poco a poco con su excelente desempeño y capacidad fue ascendiendo al cargo que ostenta hoy en día: supervisor. Desde el año 2012 Jamir se desempeña en este cargo y está feliz por cumplir esta labor, pues sabe de la importancia y responsabilidad que debe asumir para que los guardas de seguridad cumplan a cabalidad sus funciones. “Un supervisor es un jefe inmediato de los vigilantes, ejerce el control sobre ellos en el tema de la revista, debemos saber las novedades, el estado anímico del guarda, que tenga todos los elementos de dotación, armamento, preguntar qué necesidad tiene el personal y detectar algo anormal, para informarlo y buscar una solución”, expresó. Jamir asegura que lo más difícil de ser supervisor es mantener el orden en los puestos de trabajo y sobre todo, ganarse la confianza de sus colegas para tener una comunicación fluida y directa. “Este trabajo no es sencillo, es de responsabilidad, estar muy concentrado porque si uno no maneja un orden o disciplina no se tiene un buen control de las funciones de los guardas, el trabajo debe ser en equipo, que ellos me brinden su confianza, así como yo les transmito la mía. Es necesario ser sociable con ellos para que le cuenten las cosas laborales y eso sirve para mejorar el servicio”. Otra de sus funciones como supervisor es cuadrar los horarios de los guardas, solicitar permisos cuando ellos lo requieran o solventar los inconvenientes cuando alguno presente incapacidad médica o están de vacaciones, no obstante, está tan feliz con su empleo que no se cambia por nadie. “Hago este trabajo con orgullo, a mí me gusta esta función, por eso lo hago con alegría, el servir a la gente, ayudar a los compañeros, eso me agrada bastante”, aseveró. Agradecido con Coovicombeima Jamir indica que en sus 18 años de labor con Coovicombeima lo han hecho sentir como en casa por el trato que tienen los directivos con los vigilantes porque hacen sentir a todos valiosos sin importar el cargo que desempeñen en la empresa. “La parte laboral y personal es excelente, el trato de los jefes como don Ricardo Abril y el Doctor Álvaro Delgado es impecable, así como de todo el personal, le dan a uno esa seguridad de trabajar a gusto, eso motiva porque le brindan una confianza grande y se debe responder de la misma manera”. Pero Ferreira no solo está agradecido por el trato laboral, también por el apoyo que ha recibido para mejorar su calidad de vida, entre ella, destaca el hecho de que gracias a Coovicombeima, pudo adquirir su vivienda propia, entre otras cosas. “Hace poco toqué ese tema con mi esposa, cuando llegué no tenía casa, en pocos meses de estar en la empresa, postulé a un subsidio de vivienda en Comfatolima, gracias a Dios me entregaron mi casa por el apoyo de la empresa, mis hijas han podido estudiar y he podido sacar a mi familia adelante con la ayuda de la Cooperativa”. Sus próximas metas Jamir está próximo a cumplir 58 años (lo hará el 5 de diciembre) y ya tiene claro lo que piensa hacer en el corto y mediano plazo con el tema laboral y personal. Su prioridad es lograr la pensión, sabe que aún debe trabajar por poco más de cuatro años, seguir cumpliendo su función con la misma energía del primer día porque si algo tiene claro es que cuando lo consiga dará un paso al costado. “Mi deseo es trabajar hasta lograr pensionarme, me quedan cuatro años y medio para ello, quiero hacer la labor lo mejor que pueda en este tiempo y ya después me haría a un lado, darle la oportunidad a otro trabajador de hacer esta función y también alejarme de este rubro, adoro la seguridad, pero me gustaría probar nuevos horizontes”. Finalmente, Jamir quiere dejarles un consejo a los guardas más jóvenes a que hagan su trabajo con responsabilidad porque están en la mejor empresa de vigilancia del Tolima. “Suelo tener una charla con los compañeros que recién se vinculan con nosotros, les cuento cómo funciona la empresa, los beneficios que tenemos de estar aquí que otras empresas no las tienen, la estabilidad que te brinda Coovicombeima”, concluyó.

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LUIS MOLINA, UN RECONOCIMIENTO A SU TRAYECTORIA

El pasado 26 de noviembre se celebró el Día del Vigilante, en la que Coovicombeima entregó incentivos a algunos guardas de seguridad que cumplían 25 años de servicio, entre ellos Luis Antonio Molina. Molina, quindiano de nacimiento, pero con corazón tolimense, se mostró muy feliz por el reconocimiento que le brindó la cooperativa: “Me siento muy feliz de estar aquí, siempre es bueno que a los trabajadores les entreguen reconocimientos porque te motiva a seguir laborando con alegría”, expresó. Durante su larga trayectoria con Coovicombeima, Molina ha estado en distintos puntos de la ciudad brindando seguridad (Codiasán, la Fiscalía, Cámara de Comercio, Banco de Bogotá), pero desde hace 15 años su lugar de trabajo es el edificio Camacol, en donde se encuentra muy cómodo por el trato de la gente. “Como persona se trata a los demás con respeto, que se sientan a gusto, no todo el genio de las gente es igual, pero lo ideal es no llegar a ningún roce, más bien, de tener un buen entendimiento con todos y eso ha pasado en estos 15 años de trabajo, insistió. Disfruta la vigilancia Luis Antonio tiene 62 años, llegó a la capital tolimense en 1976 y en ese entonces laboró en la Registraduría, así como en un supermercado, pero gracias a su papá conoció a Coovicombeima, quien le dio la oportunidad de alistarse como guarda de seguridad, oficio que lo ha acompañado hasta la actualidad. Pese a los horarios extensos que me manejan en este oficio, Molina aprendió poco a poco a tomarle cariño, a tal punto que se siente muy orgulloso de ser vigilante y disfruta de su trabajo cada vez que debe cumplir su turno. “Me incliné con la profesión de guarda de seguridad porque se trata de salvaguardar las propiedades de las personas o empresas y por convicción propia se hace con mucho amor”. En esta larga trayectoria, Luis solo ha vivido un momento difícil, en el cual tuvo que usar su arma de dotación, porque trataron de invadir un territorio buscando robar artículos de valor. “Siendo un fin de semana, trabajando en la subestación de Electrólima (ahora Celsia) en San Jorge, vía Calambeo; con el portero teníamos a cargo la custodia de los transformadores y cable blanco que se manejaba en ese entonces, unos maleantes llegaron a hurtarnos unos cables a las 2 de la mañana y se hizo necesario accionar el revolver para evitar el robo”. Agradecido a Coovicombeima Molina arribó a la empresa el 16 de agosto de 1996, en este entonces la cooperativa llevaba pocos años de fundada, ha visto la transformación en grande que ha tenido la compañía, sin embargo confiesa que no pensó en durar tanto tiempo en Coovicombeima. “Nunca pensé que duraría tanto tiempo, uno llega a trabajar, se ubica, pero poco a poco le tomé mucho amor a mi trabajo, aquí llegamos y por ahora, allí nos quedamos”, dijo con orgullo. Una de las cosas que más resalta Luis Antonio de Coovicombeima es que a los empleados no solo los ven como parte de una nómina, sino que se preocupan por la persona, algo no muy normal en muchas cooperativas. Coovicombeima se preocupa por la estabilidad del trabajador, brindan unos espacios de recreación, entre otros y por esos detalles uno se siente feliz con la Cooperativa porque lo tienen en cuenta en muchas cosas, como por ejemplo la celebración del Día del Vigilante en el cual se comportaron a la altura con todos nosotros”, manifestó. Y agregó que “al doctor Álvaro Delgado Cruz y el gerente Ricardo Abril, solo tengo palabras de agradecimiento, ahí me formé como persona, me hice a una experiencia laboral y a raíz de ese fruto de trabajo, logré sacar mis hijos adelante, obtener mi casa y todo ello se lo debo a Coovicombeima”. Feliz con su pensión Este 2021 es un año especial para Luis Antonio, primero cumplió 25 años con Coovicombeima, fruto de este esfuerzo, disciplina, constancia logró su anhelada pensión. “Feliz de conseguir esa meta, siempre quise tener la pensión estando bien de salud porque deseo seguir trabajando, hacerlo un par de años más para finiquitar unos proyectos que tengo en mente con mi familia”. Finalmente, Luis Antonio desea dejarle un consejo a los guardas que recién se están incorporando a la empresa y más teniendo en cuenta la situación difícil que vive el país en temas de trabajo. “Como empleado de 25 años de antigüedad, hagan una labor con mucha responsabilidad, la empresa está al tanto para tener el bienestar del trabajador porque con Coovicombeima se puede tener una estabilidad laboral y conseguir las metas propuestas”, concluyó.

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ASÍ ES COMO AUDAZMENTE UN GUARDA PRESERVA SU EMPLEO

El guarda de seguridad suele ser la persona con mayor notoriedad en los conjuntos residenciales y empresas. Todos lo conocen a él, bien sea porque está justo en la entrada, bien sea porque es la primera persona a quien se acude para realizar una solicitud. Es común ver rostros de asombro cuando las personas se enteran de que un guarda que llevaba cierto tiempo fue remplazado. Claro, la confianza y el vínculo que se construye en torno a esa figura amable y servicial es tan fuerte que dejar de verlo simplemente puede conmover las emociones. Sin embargo, esta situación puede ser más frecuente de lo que parece. Quienes ejercen el rol de la vigilancia deben ser personas responsables, comprometidas y con un don de servicio excepcional para atender los distintos requerimientos de una comunidad. Quienes carecen de estas virtudes suelen encontrar tropiezos con sus compañeros de trabajo y en general con las personas ¿Quieres conservar tu trabajo como guarda y crecer profesionalmente en el sector? Sigue estas recomendaciones. Mantén una buena actitud. Tú serás la persona a la que todos acudan para encontrar algún tipo de ayuda, así que deberás ser amable y responder con una actitud proactiva a lo que te piden. Saluda, sonríe y actúa con diligencia. Esto hará que tu presencia sea bien valorada en el lugar donde estés. Sé responsable. Garantizar la seguridad de todos requiere de todo tu compromiso y responsabilidad. Así que llega a tiempo y no hagas esperar a tus compañeros, esto retrasa el buen curso de la operación. Cumple con las normas. Si en una empresa o conjunto residencial se disponen procedimientos, cúmplelos a cabalidad. “Un hombre competente es aquel que se equivoca según las reglas», dice el refrán. Sé propositivo. La seguridad es una estrategia que se alimenta diariamente de información valiosa, y de eso tienes suficiente. Por el rol que desempeñas abordas a muchas personas y te enteras de varios eventos. Si eres prudente y escoges un buen momento, podrás hacer propuestas a tus compañeros y supervisor a fin de optimizar el servicio e impactar positivamente la vigilancia. Haz cursos de actualización. Los clientes que mejor pagan suelen pedir guardas con experiencia y estudios que respalden su buen proceder en la operación. No te quedes únicamente con la formación básica, ve por más. La gran mayoria de empresas y conjuntos residenciales son rigurosas con el equipo de seguridad. No es para menos, de su buen funcionamiento depende que los miembros de una comunidad y sus activos estén seguros. Entonces, ¿de quién depende que mantengas tu empleo? ¡De ti! Eres la única persona responsable de tu estabilidad laboral. En este sector, es común que escuches a varias personas decir que fueron removidas de un cargo porque “no habia química o conexión con el jefe” o “que solo los que tienen alguna influencia son los que permanecen”, pero debes saber que esto no es cierto. Si eres responsable en tu labor, conseguirás algo que más que simplemente preservar tuEmpFeo. Ahora que estás leyendo este artículo, pregúntate cómo eres en el trabajo. Trata de hacer una evaluación e identifica tus fortalezas y puntos por mejorar. Enfócate, eso sí, en las debilidades y adopta cambios de forma inmediata. (*) Noticia tomada de www.gremioaces.com

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EDUARDO Y ROSA: UNA PAREJA FELIZ Y CONSOLIDADA

Hoy en día la juventud no tiene como una de sus principales metas casarse, este anhelo pareciera que pasó de moda, debido a que los muchachos piensan más en disfrutar de la vida en actividades como paseos, viajes, rumbas, entre otras actividades. Pero eso no significa que el matrimonio pierda su importancia, sino todo lo contrario, permite consolidar una relación de tantos años de noviazgo y dan el siguiente paso con la idea de formar una familia. En el caso de Eduardo Cárdenas y Rosa Martínez, ambos vigilantes de la Cooperativa de Vigilancia Coovicombeima Cta., se podría decir que sucedió todo lo contrario, pues ellos decidieron formar su familia sin haber recibido la bendición del padre en el altar de una iglesia. No obstante, esa fórmula les ha salido muy bien, en el 2021 cumplen 32 años de estar juntos, de los cuales los últimos tres lo han hecho como marido y mujer, unidos ante los ojos de Dios en matrimonio. El primer encuentro Corría el año 1987, Rosa vivía en Bogotá y un día se fue de paseo con su hermana a Agua de Dios, en Cundinamarca; estando allí decidieron ir a una discoteca sin saber que en ese lugar se encontraría el amor de su vida. Por su parte, Eduardo quedó flechado cuando vio por primera vez a Rosa, su belleza, carisma lo impactó a tal punto que desde ese momento dijo que “ella es la mujer con la cual quiero pasar el resto de mi vida”, relató. Pero Rosa no tenía el mismo pensamiento, le agradó conocerlo y pasó una linda noche con su compañía. “Era la primera vez que iba al pueblo, lo conocí saliendo a bailar y desde entonces pensé que tendría un amigo cada vez que viniera”, dijo. El noviazgo y llegada de los hijos Eduardo tenía claro que sí quería conquistar a Rosa debía irse a vivir a Bogotá, por eso no lo pensó dos veces y dejó su pueblo en busca del amor. Allí fue paciente y poco a poco fue conquistando el corazón de la que sería su futura novia. “No esperé que llegara a buscarme, en principio nunca se me pasó por la mente tener un noviazgo o formar una familia con él, pero insistió durante casi dos años y desde entonces nos dimos la oportunidad”, expresó Rosa. El noviazgo fue intenso desde un principio y fruto de ese amor, Rosa quedó embarazada dando lugar al nacimiento de Néstor Mauricio. La felicidad era total para ellos y después de vivir unos meses más en Bogotá decidieron regresarse a Agua de Dios. No tuvo que pasar mucho tiempo para que Rosa quedara nuevamente en embarazo, a raíz de esa situación, Eduardo decidió que ella dejara de trabajar para cuidar al hijo mayor y a la niña (Diana Marcela) que venía en camino, pues él se encargaría de sacarlos adelante. Su felicidad era tan grande que el tercer y último hijo (Óscar Eduardo) llegó rápido a la familia Cárdenas Martínez, en menos de cuatro años lograron consolidarse, hasta que Eduardo tuvo que salir de su pueblo y buscar empleo en Ibagué. La llegada a Coovicombeima Eduardo llegó a la capital tolimense y gracias a la ayuda de su hermana pudo ingresar a trabajar como guarda de seguridad en Coovicombeima. Luego de un par de años laborando sin problemas, se trajo a toda su familia. Rosa no quería quedarse atrás, estaba buscando un empleo, su esposo la recomendó para que entrara a la empresa y ella después de aprobar los cursos, ingresó a la nómina de vigilantes. “Fue extraño en un principio hacer una profesión que desconocía por completo, ya que en Bogotá trabajé en el área de ventas, sin embargo, ya voy a cumplir en diciembre 15 años de estar en la empresa y me siento muy feliz”, narró. Por su parte, Eduardo indica que “este trabajo no es para todo el mundo, pero la comodidad y estabilidad que te brinda la Cooperativa hace que uno se sienta orgulloso de ejercer esta labor”. Fuerte crisis Corría el año 2008, la estabilidad de la familia Cárdenas Martínez estaba fuerte, pero como toda relación llega un momento donde se pone a prueba el temple y el amor hacia la familia. En ese periodo, Eduardo tuvo un cambio radical con su esposa e hijos. Lo más extraño del caso, según cuenta Rosa, es que él cada vez que iba a la casa, no duraba mucho tiempo y su comportamiento era muy extraño. “Estaba muy raro porque venía a la casa pero era entrada por salida y volvía. Al ser tan devota a Dios le pedía que lo sacara de esa situación”, manifestó. Afortunadamente, las oraciones de Rosa tuvieron efecto, Eduardo empezó a cambiar y con mucho diálogo, tolerancia, sobre todo, compromiso, pudieron retomar su relación sin problemas. “Pasé una situación crítica y desde entonces le pido a Dios que jamás permita volver a pasar por algo similar porque mujer como ella no hay”, indicó. Casados por la iglesia Después de superar la crisis, Eduardo y Rosa siguieron con paso firme su relación, lograron conseguir su propio hogar, sacar a sus hijos adelante trabajando juntos como un equipo. No obstante, Eduardo asegura que gran parte del éxito para alcanzar todas sus metas ha sido gracias al apoyo de Coovicombeima. Siempre le doy las gracias al doctor Álvaro Delgado Cruz, él me dio la oportunidad de trabajar en la empresa, de no haber sido por él y la Cooperativa, no podría tener a mi casa, me ayudó con mis hijos, quienes actualmente son Patrulleros de la Policía y todo se lo agradezco a él”. Actualmente, sus hijos pudieron salir adelante, todos tienen un hogar estable, se casaron, pero curiosamente sus padres eran los únicos a los cuales les faltaba por dar ese paso y fue tanta la presión de todos ellos, que al final decidieron casarse. Esto ocurrió en el 2018, ante los ojos de Dios y después de tantos años de vivir en unión libre,

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NELSON, TODA UNA VIDA SIRVIENDO A LA SEGURIDAD

Ser guarda de seguridad es uno de los trabajos más difíciles que existen en Colombia, no en vano, cada vez que salen de sus hogares lo hacen con la convicción de hacer una excelente labor y brindar seguridad en el sector donde se encuentren. No obstante, esa responsabilidad hace que mucha gente disfrute de su trabajo porque llevan esa adrenalina en la sangre. Un ejemplo claro de ello es el de Nelson Ospina Carvajal, guarda de seguridad de la Cooperativa de Vigilancia Coovicombeima. Ospina ingresó a la Cooperativa el 13 de septiembre de 1993, está próximo a cumplir 28 años en la empresa y sin duda alguna es uno de los empleados más antiguos, situación que nunca llegó a imaginar. “Cuando llegué en el 93, gracias a la recomendación de una amiga, jamás pensé que duraría tantos años en la empresa, pero gracias a mi constancia, perseverancia, disciplina he podido conservar mi empleo sin inconvenientes”, manifestó. Toda la vida como guarda de seguridad Nelson nació en Santa Isabel, Tolima, su niñez la vivió en Melgar antes de vivir durante 20 años en Garzón, Huila, desde entonces ha vivido en Ibagué y prácticamente toda su vida laboral ha sido en el área de seguridad. Este tolimense asegura que este trabajo le llamó la atención luego de su paso por el Ejército Nacional. “Presté servicio dos años de vida militar, lo hice en el Batallón Rooke, aunque nunca quise hacer carrera en las Fuerzas Armadas, pero sí vincularme en una empresa privada”, dijo. A lo largo de esos 28 años, Ospina trabajó en diversos puestos de trabajo, su primer sitio fue en el ya desaparecido banco Concasa, desde entonces ha prestado sus servicios en la Zona Industrial, el Centro Comercial Combeima y actualmente está en la Cámara de Comercio de Ibagué, lugar donde se siente muy a gusto. “El trabajo no es pesado, pero es de manejo y se tienen varias funciones, revisión de cámaras, parqueadero, control de vehículos, es muy agradable este puesto porque no estoy solo, ya que somos tres vigilantes por turno”, comentó. Pero no todo ha sido fácil, en ocasiones, Nelson ha tenido que emplear su arma de dotación haciendo disparos al aire y en una oportunidad vivió una situación angustiante que por fortuna pudo solucionar. “El momento más fuerte que viví fue cuando trabajé en la Carrera Quinta con calle 30, me iban a apuñalear, igual me pasó en la Zona Industrial donde sentí que mi vida estaba en peligro, pero gracias a Dios salí ileso”, narró. Agradecido a la empresa Gracias a su labor como guarda de seguridad, Ospina Carvajal ha logrado lo que cualquier persona desea tener en su vida, estabilidad laboral, personal, bienes, entre otros, asegurando que todo esto no lo podía haber logrado sin el apoyo incondicional de Coovicombeima. “Siempre han estado ahí, mis hijos pudieron estudiar en la universidad, gracias a Dios tengo casa propia, estoy cerca de poder adquirir un apartamento y todo esto ha sido gracias al apoyo de la Cooperativa”, indicó. Actualmente, está casado con Amparo García, producto de esa unión sus dos hijos Sergio Esteban y Paola ya son profesionales y viven muy orgullosos de lo que su padre ha conseguido. Integra la Junta de Vigilancia Nelson no solo trabaja como vigilante, desde hace 16 años hace parte de la Junta de Vigilancia de la Cooperativa, es uno de los integrantes más antiguos y una de sus funciones es ser un intermediario entre los directivos y sus colegas. A raíz de esta situación, Ospina interactúa mucho con los gerentes de las diferentes áreas y esa es una de las cosas que más le gusta de este oficio, ya que el respeto entre jefes y subalternos es el mejor. “El trato con ellos es excelente, Coovicombeima es una familia ya que tanto don Ricardo Abril y el doctor Álvaro Delgado Cruz siempre han estado atentos con nosotros, buscando mejorar el ambiente laboral y que todos los compañeros se sientan a gusto en sus puestos de trabajo”. Estar tanto tiempo dentro de la compañía le ha permitido a Ospina ver el crecimiento a lo largo del tiempo y catalogar a Coovicombeima como la mejor empresa de vigilancia de la región. “Cuando llegué a Coovicombeima recién estaba empezando, tenían dos o tres puestos, a día de hoy es una empresa que ha crecido mucho no solo en el Tolima, sino en otras regiones y tiene una visión hacía el futuro muy buena”. Por ahora, Nelson seguirá ejerciendo su labor con la mayor responsabilidad, a la espera de que en unos años pueda conseguir su pensión para descansar y dedicarle el tiempo a su familia.

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SANDRA, UNA LÍDER HECHA A PULSO

Sandra Pava Castañeda es el claro ejemplo de que con mucho esfuerzo y dedicación, las metas y anhelos se pueden alcanzar en la vida. Hace 25 años una mujer nacida en la vereda Veracruz, ubicado en el municipio de Alvarado, llegó a Ibagué con una maleta llena de sueños, recién había terminado sus estudios de secundaria y quería seguir su camino en la universidad. No obstante, para poder estudiar, antes debía tener un empleo, por lo que recorrió algunos lugares del centro dejando algunas hojas de vida, pero casualidades del destino, se encontró al rector en el cual había estudiado su bachillerato, sin saber que ese sería el primer paso para llegar a su actual empleo. “Cuando me encontré al rector le dije que estaba buscando trabajo, entonces él me llevó donde un amigo suyo que trabajaba en la Gobernación del Tolima y ese conocido me dijo que fuera a las oficinas de Coovicombeima, puesto que conocía al Doctor Álvaro Delgado; después de unas semanas empecé a trabajar”, expresó. La protagonista de esta historia es Sandra Pava Castañeda, una mujer que le ha brindado más de la mitad de su vida (actualmente tiene 43) a la Cooperativa de Vigilancia Coovicombeima, para ser exactos, el próximo 15 de octubre cumplirá 25 años vinculada a la empresa. Empezó siendo guarda de seguridad, pero unos meses después se vínculo a la parte administrativa, en la cual ha estado en distintos cargos; gracias a sus conocimientos poco a poco ha ido escalando en la cooperativa y actualmente es la Líder del Centro de Monitoreo. Su papel de líder Llegar a ese puesto no ha sido fácil, pero Sandra dice que ha disfrutado todo el camino que ha recorrido hasta llegar ahí, sabe que debe liderar a mucho personal, sobre todo masculino, reto que la motiva día a día. “Casi un 80 por ciento es personal masculino y se sabe que a ellos no les gusta tener como coordinadora a una mujer, pero a medida del tiempo se les da a entender que deben cumplir con sus funciones, aquí nunca se impone nada, pero a la vez tienen una responsabilidad con la empresa”, precisó. Y agregó que “gracias a Dios nunca ha existido un problema grande, pero no es sencillo manejar tantos egos porque todas las personas tienen distintas personalidades y encaminarlos a todos en el mismo camino es una tarea que conlleva su tiempo”, relató. Como todo trabajo, la responsabilidad debe ser alta, pero en este caso, el Centro de Monitoreo es fundamental en Coovicombeima, ya que es el fuerte de la empresa. “Aquí está el área tecnológica, nosotros prestamos los servicios de monitoreo de alarma, circuitos cerrados de televisión, controles de acceso, los supervisores patrulleros, quienes son los que hacen las visitas a los clientes y mi función en específico es estar encargada de todas esas áreas, que todo funcione sin problemas”, mencionó Pava. Su amor a Coovicombeima Una de las razones por los cuales Sandra Pava está tan contenta en la Cooperativa de Vigilancia Coovicombeima son los grandes beneficios que les brindan a todos sus asociados, ya que desde que llegó hace 25 años se ha sentido arropada. Sandra asegura que su primer sueño era convertirse en profesional, en febrero de 1997 manifestó su anhelo de estudiar a los directivos de la compañía y desde el primer momento la apoyaron para alcanzar esa meta. “Coovicombeima me ayudó mucho con los horarios para ir a la universidad y estudiar Administración Financiera, fueron jornadas duras para rendir en el trabajo y el estudio, muchas veces me tocó trasnocharme para hacer los trabajos, pero gracias a Dios siempre tuve el apoyo de los directivos y logré una de mis grandes metas: ser profesional”, manifestó. Su próximo reto Pese a todo lo que ha logrado Sandra en estos 25 años, las aspiraciones de Sandra siguen siendo altas, como todo trabajador siempre aspira a más, pero para ello debe trabajar duro, por lo que tiene claro que debe hacer para conseguirlo. “Realmente ya he conseguido lo básico que necesita un ser humano, tener vivienda propia, un vehículo, haber estudiado en la universidad, me encantaría más adelante hacer una especialización para conocer más el área donde actualmente me desempeño, crear nuevos productos, estamos mirando como ampliar nuestra gama de servicios para ofrecer a los clientes”. Una empresa consolidada Para nadie es un secreto que la pandemia golpeó fuerte la economía mundial y evidentemente Ibagué no fue la excepción, muchas empresas tuvieron que cerrar, pero toda crisis genera oportunidades y eso fue lo que sucedió en Coovicombeima. Gracias a la labor de sus directivos y asociados, esta crisis económica probó la solidez de la empresa y pese a las distintas dificultades que tuvieron, jamás dejaron de cumplir con los honorarios y diversos incentivos que brindan a sus empleados. “Ellos se han portado excelente, nunca nos suspendió los contratos, pagaron cumplidamente los salarios, jamás temimos porque hubiera despidos, pese a que algunos clientes no pudieron continuar, Coovicombeima es una empresa sólida”, ratificó. Finalmente, Sandra quiere motivar a los asociados que recién se incorporan a la empresa a que los sueños se pueden cumplir, solo deben ser perseverantes y retarse día a día para ser mejores, pues ella es el ejemplo claro de que se puede llegar lejos dentro de la misma empresa. “Mi consejo es que llegaron a una empresa hecha, cuando yo inicié ayudé a hacer la empresa. Amo a Coovicombeima, siempre les digo a todos que tengan sentido de pertenencia, quieran, cuiden a la empresa puesto que aquí nos brindan todo lo que necesitamos”, finalizó.

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DON ARISTIDES, UN EJEMPLO DE CONSTANCIA Y DISCIPLINA

A pesar de llevar 26 años en la empresa, don Aristides, como muchos lo conocen, sigue igual de motivado y feliz cada vez que debe salir de su casa, ubicada en el barrio Jardín Santander, hasta su lugar de trabajo: La hacienda Santa Cruz, ubicada en el sector de El Poblado, en una obra de Camacol. Aristides Huertas Pinzón es el vigilante con mayor antigüedad en la Cooperativa de Vigilancia Coovicombeima CTA, exactamente empezó a laborar en 1995 y recuerda su primer día como si fuera ayer. “Fue un viernes primero de marzo, en un puesto que estaba ubicado en la carrera Tercera con calle Novena”, narró. Cuenta el asociado Huertas, quien nació el 17 de noviembre de 1943, en Anzoátegui, que su llegada a la empresa llegó de manera casual, pues en ese entonces un conocido que laboraba en Coovicombeima le propuso si quería ser vigilante. “Un día me lo encontré en la calle y me propuso trabajar, sin pensarlo le dije que sí, entonces me dijo prepárese que empieza a trabajar en marzo y así sucedió”. Desde entonces, Aristides ha tenido diversos lugares donde ha trabajado, los que más recuerda son Los Olivos, hospitales, clínicas, obras, colegios, entre otros. Agradecido a la empresa Antes de llegar a Coovicombeima, Aristides trabajó en distintos oficios como jornalero en una finca o sacando balastro en un río, no obstante, su estabilidad lo ha encontrado en la Cooperativa, pues ya son 26 años continuos de labores. Por esta razón, Huertas se siente a gusto con sus superiores, ya que destaca el buen trato que siempre han tenido con él a lo largo de dos décadas. “En lo personal y económico estoy muy agradecido con la empresa, ya que todo lo que he conseguido ha sido por mi estabilidad laboral”. Gracias al sudor de su frente, su disciplina, su amor por el trabajo, Aristides ha conseguido sacar adelante a su familia; está casado con Olinda Castañeda desde hace 48 años de casado y producto de su matrimonio nacieron sus dos hijas: Ana María y Blanca Nubia. Una de las claves para durar tanto tiempo en la compañía es la buena relación que él ha tenido con los trabajadores de los lugares donde ha prestado su servicio. En la actualidad lleva casi tres años en la obra de Camacol, donde se siente muy cómodo, ya que tiene buena relación con los obreros e ingenieros. “Con todos me la llevo bien, me tratan con cariño, respeto, me siento muy a gusto allá”, comentó con una sonrisa. Apoyo en la pandemia A raíz de la llegada de la pandemia por el Covid 19 en marzo de 2020 a Colombia, muchas personas se vieron afectadas, debido a que la mayoría vieron reducidos sus ingresos o, en el peor de los casos, perdieron los trabajos. Sin embargo, en el caso de Coovicombeima, la Cooperativa mantuvo firme a todos sus asociados, no les rebajó el salario y los dotó con el kit de bioseguridad para seguir con los protocolos de cuidado, hecho que Aristides resaltó con gratitud. “A pesar de la pandemia, la empresa se portó muy bien, nunca nos ha faltado trabajo, gracias a Dios no nos ha pasado nada. Los jefes siempre se han preocupado por nosotros y eso lo noté desde el primer día”. Por esos detalles, Aristides es feliz en la Cooperativa, durante todo este tiempo ha podido entablar lazos de amistad con sus colegas y eso hace que tenga mucha energía, a pesar de sus 77 años de edad. “Uno se acostumbra a trabajar 12 horas, desde niño he tenido esa disciplina cuando estaba en el campo, manifestó; y agregó que “hay dos elementos indispensables que no pueden faltar en mi lugar de trabajo: el café y la radio, son mis mejores acompañantes”. A  la espera de la pensión Debido a su constancia y disciplina en la Cooperativa, el asociado Huertas ya pasó los documentos para poder acceder a la pensión y está a la espera de una respuesta para recibir ese dinero que se ha ganado con el sudor de su frente. No obstante, él no piensa dejar de trabajar, se siente muy a gusto en Coovicombeima. “Yo pienso seguir, me han dicho que puedo continuar con mi cargo, quizás un par de añitos más antes de irme a descansar”, culminó.

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MIRYAM, SINÓNIMO DE VALENTÍA Y PERSEVERANCIA

Durante los últimos años la sociedad ha visto un cambio con el rol que la mujer tiene en la sociedad, hoy en día vemos cada vez a más damas ser independientes y ocupar profesiones que antes eran exclusivos para los hombres. Uno de esos oficios ha sido la vigilancia, que de un tiempo para acá es más habitual ver a mujeres en estos cargos, sin embargo, Miryam Ospina es una pionera en este ámbito, pues toda su vida se ha dedicado a esta labor. En Coovicombeima cumplió 20 años y es una de las más antiguas de la compañía, se siente muy a gusto con el empleo que eligió a pesar de que este llegó de casualidad. “Llegué de casualidad, mi esposo de ese entonces trabajaba en una empresa de vigilancia, pero a él lo echaron por irresponsable; la persona que me atendió me preguntó quién era, luego de unos minutos me ofreció trabajar como vigilante, me sorprendí con la idea, pero necesitaba el trabajo, así que acepté y aún sigo en esta profesión”, dice con orgullo Ospina. Una vida llena de retos Desde entonces, la vida de Miryam tomó otro curso, pues la situación familiar no era el ideal, tenía cuatro hijos y debía velar con ellos. Con su nuevo empleo debía sacar tiempo para todo y admite que ese proceso al principio no fue nada fácil. “Cuando ingresé tenía a mis hijos pequeños, mi niña menor tenía 2 años y el mayor 7. No era sencillo salir de mi casa a las 5:30 de la mañana, regresar en la noche, revisarles las tareas, hacer la comida, lavar ropa, organizar, eso implicaba que me acostara tarde y me levantara muy temprano para tenerles todo listo”, comenta. Sin embargo, viendo con perspectiva todo lo sucedido, asegura que este esfuerzo y sacrificio valió la pena: “Ahora digo que ya cumplí, les enseñé a mis hijos a ser independientes porque a medida que crecían aprendieron a cocinar, lavar, organizar, ser responsables con sus tareas y eso les sirvió mucho para su vida”, expresa. Hoy en día, Ospina asegura que sus hijos se sienten muy orgullosos de su labor porque siempre vieron en ella una mujer trabajadora, responsable, valiente y sobre todo, perseverante que ante las adversidades que tuvo jamás se dio por vencida y pudo lograr sus objetivos. Agradecida a Coovicombeima Antes de llegar a la Cooperativa, Miryam laboró durante tres años como vigilante en el Sena, pero la empresa en la que estaba perdió la licitación en ese sitio por lo que todos tuvieron que abandonar su cargo. En ese momento, ella se encontraba sin empleo, situación que la preocupaba por la responsabilidad que tenía con su familia. No obstante, como ella misma lo comenta, se le apareció un ángel, ya que un amigo cercano al doctor Álvaro Delgado Cruz, la recomendó y le dio la oportunidad de ingresar a Coovicombeima. Ospina asegura que esa fue la mejor decisión que pudo tomar en su vida, ya que en la Cooperativa encontró el apoyo y estabilidad que desde hace años venía buscando. “Estoy contenta porque esta empresa lo es todo para mí, a Coovicombeima la identifico con una sola palabra: familia; porque todo lo que tengo y he logrado ha sido gracias a ellos, siempre han estado ahí en mis momentos difíciles y felices”, expone. Y agregó que “puedo decir que con el apoyo de Coovicombeima pude sacar a mis hijos adelante, verlos profesionales, la calidad de vida que tengo, una casa, entre otras cosas. No tengo palabras para agradecerle todo su apoyo al doctor Álvaro (Delgado) y don Ricardo (Abril)”, opina. Orgullosa de su trabajo Miryam, quien nació en Espinal hace 49 años, no cabe de la dicha por la labor que ejerce, actualmente es relevante y labora tres días en Plaza Bolívar, dos en el edificio Combeima y un día en el edificio Nicolás. No obstante, relata que al principio no fue nada fácil vincularse a este medio, ya que había mucho machismo de por medio, situación a que lo largo de los años ha disminuido y se lo han hecho saber en cada lugar donde ha estado. “A veces no ha de faltar que por ser mujer no inspire seguridad a las personas, pero igual uno hace su trabajo, pero es chistoso porque otros le dicen a uno que es mejor tener a una mujer vigilante, dicen que tenemos más carácter, más responsabilidad y en mi caso soy como brava (risas)”, cuenta. Su rol en la Junta de Vigilancia Gracias a su disciplina, constancia y responsabilidad, hace cuatro años la empresa le dio la oportunidad de integrar la Junta de Vigilancia de la Cooperativa, hecho que la llena de mucho orgullo porque nunca se lo esperó. “Jamás pensé que el doctor Delgado me premiaría, pero desde que estoy allí he procurado ayudar en el desempeño de los compañeros, apoyar a los asociados cuando tengan situaciones difíciles, hacer los llamados de atención, al final soy como un enlace entre los vigilantes y los directivos”, expone. Con respecto a la pandemia del Covid-19, Ospina asegura que la empresa ha estado a la altura de las circunstancias porque ningún vigilante ha visto disminuido su salario. «A pesar de los momentos difíciles, puedo decir que la empresa está sólida, es de admirar el trabajo del doctor Delgado y don Ricardo al lidiar con casi 250 vigilantes, porque siempre hemos tenido trabajo, recibimos el sueldo muy puntual y eso hace que sean unos duros», narra. Finalmente, Miryam dice que seguirá ejerciendo este oficio por muchos años más, se siente orgullosa de portar el uniforme y todos los sacrificios que hizo durante años, la vida se lo ha recompensado. Actualmente dos de sus hijos viven en España, vive feliz con su actual pareja, quien también es vigilante y considera que su felicidad es completa porque no le falta nada.

MIRYAM, SINÓNIMO DE VALENTÍA Y PERSEVERANCIA Leer más »