La inseguridad se tomó Ibagué. Gracias a los videos de las cámaras instaladas en negocios y en las calles se conocen innumerables hechos que causan alarma entre los ibaguereños. Y no se trata de una mera percepción, de casos aislados o de ladronzuelos de ocasión (que también los hay).
Como se ha visto, existen grupos de delincuencia organizada que trabajan de manera coordinada y con planes elaborados. Ahora no solamente se amparan en la sombras de la noche, sino que cometen sus fechorías a plena luz del día como lo evidencian sus últimas acciones.
En 2020, cuando la mayor parte del tiempo hubo confinamiento y toques de queda permanentes, los delitos disminuyeron en la ciudad; pero, ahora que las actividades se normalizaron, la inseguridad ha retornado, quizá con mayor fuerza, debido principalmente a que las condiciones socioeconómicas de muchas personas se deterioraron por efecto de la pérdida de empleos, la creciente informalidad, la inmensa desigualdad y el aumento de la pobreza. Por lo visto, esta situación no fue anticipada por los encargados de mantener el orden público y los tomó por sorpresa.
En los primeros días de este mes han sido asaltados varios negocios: una tienda naturista en el centro de la ciudad, un spa (de propiedad de la esposa de un diputado) localizado en una importante avenida; un almacén de ropa en el barrio San Francisco de Aparco; incluso los bomberos fueron víctimas de criminales que los robaron en el barrio Nazareth cuando atendían una emergencia.
Los atracadores han refinado sus técnicas y portan armas muchos más letales, con lo cual consiguen dejar a sus víctimas en condiciones de indefensión y con posibilidades limitadas para reaccionar.
El alcalde, Andrés Hurtado, reconoció la crítica situación de los ibaguereños y anunció, junto con el gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, que se aumentará el pie de fuerza: 200 patrulleros para la capital y 400 para el resto del Departamento.
stos uniformados serán incorporados a partir del 15 de septiembre, pero apenas comenzarán el proceso de formación; esto significa que antes de finalizar el año no contaremos con refuerzos. Empero, la respuesta de las autoridades a las acciones delictivas que se están desbordando con el paso de los días ha de ser inmediata.
Con base en la información existente sobre la ocurrencia de los delitos, los lugares más golpeados y el modus operandi de los delincuentes, el alcalde, que es el jefe del orden público en la ciudad, ha de liderar las estrategias que permitan que las autoridades retomen el control.
En estos planes se debe dedicar un espacio importante para despertar la colaboración y la solidaridad de la ciudadanía, pues es con acciones coordinadas y que cuenten con el respaldo de todos los sectores como se puede combatir la delincuencia.
(*) Este escrito fue tomado del Editorial del periódico El Nuevo Día, que fue publicado el 10 de agosto de 2021.
(*) Foto tomada de caracol.com.co

