Hoy en día la juventud no tiene como una de sus principales metas casarse, este anhelo pareciera que pasó de moda, debido a que los muchachos piensan más en disfrutar de la vida en actividades como paseos, viajes, rumbas, entre otras actividades.
Pero eso no significa que el matrimonio pierda su importancia, sino todo lo contrario, permite consolidar una relación de tantos años de noviazgo y dan el siguiente paso con la idea de formar una familia.
En el caso de Eduardo Cárdenas y Rosa Martínez, ambos vigilantes de la Cooperativa de Vigilancia Coovicombeima Cta., se podría decir que sucedió todo lo contrario, pues ellos decidieron formar su familia sin haber recibido la bendición del padre en el altar de una iglesia.
No obstante, esa fórmula les ha salido muy bien, en el 2021 cumplen 32 años de estar juntos, de los cuales los últimos tres lo han hecho como marido y mujer, unidos ante los ojos de Dios en matrimonio.
El primer encuentro
Corría el año 1987, Rosa vivía en Bogotá y un día se fue de paseo con su hermana a Agua de Dios, en Cundinamarca; estando allí decidieron ir a una discoteca sin saber que en ese lugar se encontraría el amor de su vida.
Por su parte, Eduardo quedó flechado cuando vio por primera vez a Rosa, su belleza, carisma lo impactó a tal punto que desde ese momento dijo que “ella es la mujer con la cual quiero pasar el resto de mi vida”, relató.
Pero Rosa no tenía el mismo pensamiento, le agradó conocerlo y pasó una linda noche con su compañía. “Era la primera vez que iba al pueblo, lo conocí saliendo a bailar y desde entonces pensé que tendría un amigo cada vez que viniera”, dijo.
El noviazgo y llegada de los hijos
Eduardo tenía claro que sí quería conquistar a Rosa debía irse a vivir a Bogotá, por eso no lo pensó dos veces y dejó su pueblo en busca del amor. Allí fue paciente y poco a poco fue conquistando el corazón de la que sería su futura novia.
“No esperé que llegara a buscarme, en principio nunca se me pasó por la mente tener un noviazgo o formar una familia con él, pero insistió durante casi dos años y desde entonces nos dimos la oportunidad”, expresó Rosa.
El noviazgo fue intenso desde un principio y fruto de ese amor, Rosa quedó embarazada dando lugar al nacimiento de Néstor Mauricio. La felicidad era total para ellos y después de vivir unos meses más en Bogotá decidieron regresarse a Agua de Dios.
No tuvo que pasar mucho tiempo para que Rosa quedara nuevamente en embarazo, a raíz de esa situación, Eduardo decidió que ella dejara de trabajar para cuidar al hijo mayor y a la niña (Diana Marcela) que venía en camino, pues él se encargaría de sacarlos adelante.
Su felicidad era tan grande que el tercer y último hijo (Óscar Eduardo) llegó rápido a la familia Cárdenas Martínez, en menos de cuatro años lograron consolidarse, hasta que Eduardo tuvo que salir de su pueblo y buscar empleo en Ibagué.
La llegada a Coovicombeima
Eduardo llegó a la capital tolimense y gracias a la ayuda de su hermana pudo ingresar a trabajar como guarda de seguridad en Coovicombeima. Luego de un par de años laborando sin problemas, se trajo a toda su familia.
Rosa no quería quedarse atrás, estaba buscando un empleo, su esposo la recomendó para que entrara a la empresa y ella después de aprobar los cursos, ingresó a la nómina de vigilantes.
“Fue extraño en un principio hacer una profesión que desconocía por completo, ya que en Bogotá trabajé en el área de ventas, sin embargo, ya voy a cumplir en diciembre 15 años de estar en la empresa y me siento muy feliz”, narró.
Por su parte, Eduardo indica que “este trabajo no es para todo el mundo, pero la comodidad y estabilidad que te brinda la Cooperativa hace que uno se sienta orgulloso de ejercer esta labor”.
Fuerte crisis
Corría el año 2008, la estabilidad de la familia Cárdenas Martínez estaba fuerte, pero como toda relación llega un momento donde se pone a prueba el temple y el amor hacia la familia.
En ese periodo, Eduardo tuvo un cambio radical con su esposa e hijos. Lo más extraño del caso, según cuenta Rosa, es que él cada vez que iba a la casa, no duraba mucho tiempo y su comportamiento era muy extraño.
“Estaba muy raro porque venía a la casa pero era entrada por salida y volvía. Al ser tan devota a Dios le pedía que lo sacara de esa situación”, manifestó.
Afortunadamente, las oraciones de Rosa tuvieron efecto, Eduardo empezó a cambiar y con mucho diálogo, tolerancia, sobre todo, compromiso, pudieron retomar su relación sin problemas.
“Pasé una situación crítica y desde entonces le pido a Dios que jamás permita volver a pasar por algo similar porque mujer como ella no hay”, indicó.
Casados por la iglesia
Después de superar la crisis, Eduardo y Rosa siguieron con paso firme su relación, lograron conseguir su propio hogar, sacar a sus hijos adelante trabajando juntos como un equipo.
No obstante, Eduardo asegura que gran parte del éxito para alcanzar todas sus metas ha sido gracias al apoyo de Coovicombeima.
Siempre le doy las gracias al doctor Álvaro Delgado Cruz, él me dio la oportunidad de trabajar en la empresa, de no haber sido por él y la Cooperativa, no podría tener a mi casa, me ayudó con mis hijos, quienes actualmente son Patrulleros de la Policía y todo se lo agradezco a él”.
Actualmente, sus hijos pudieron salir adelante, todos tienen un hogar estable, se casaron, pero curiosamente sus padres eran los únicos a los cuales les faltaba por dar ese paso y fue tanta la presión de todos ellos, que al final decidieron casarse.
Esto ocurrió en el 2018, ante los ojos de Dios y después de tantos años de vivir en unión libre, decidieron contraer matrimonio y se casaron por la iglesia. “Esa es la frutilla del postre, consolidar nuestra relación ante el Todopoderoso”, aseveró Rosa.
Para finalizar, esta pareja de enamorados quiere dejar un mensaje a los jóvenes de hoy para que cuando decidan dar ese paso tan indispensable, logren consolidar un fuerte lazo.
“Mi consejo a los jóvenes es que deben respetarse sus espacios, entenderse, trabajar en equipo, si ellos quieren formar un hogar deben organizarse como una empresa”.
Mientras que Eduardo indica “ser respetuoso con la pareja, no engañarla, sin mentiras y uno va para adelante, todo lo que pase debe ser entre los dos, apoyarse y para que una pareja dure debe estar todo alineado”.


