LAS TAREAS EN EL TOLIMA DEL NUEVO DIRECTOR DE LA POLICÍA

Las extorsiones, los sicariatos y los atracos están a la orden del día, todo esto aumentado por los conflictos territoriales que engendra el narcomenudeo. En otro extremo del Departamento, Espinal y Flandes, la situación no es mejor.

Recobrar la seguridad ciudadana, avanzar en la implementación de tecnología y hacerla más eficiente para combatir el delito y capturar criminales, y mejorar la capacidad de respuesta ante los requerimientos de la comunidad son algunas de las tareas del nuevo director de la Policía, general William Salamanca, que asumió el mando, luego de la salida del cuestionado general Henry Sanabria.

Lo más importante, sin embargo, será recuperar la confianza ciudadana en la institución, que se ha visto debilitada por causa de la vinculación de algunos uniformados en actividades ilícitas y los abusos policiales que se intensificaron con los excesos del Esmad durante el estallido social de 2021.

El nuevo director propone acciones prontas y otras a largo plazo, que no se limiten al periodo de su gestión. Anuncia que las actuales regionales de la Policía se convertirán en direcciones regionales con mayor autonomía y capacidad de investigación, y un reentrenamiento de la totalidad del cuerpo de vigilancia, con programas de formación, capacitación y concientización sobre protección a las comunidades y grupos vulnerables, instrucción en Derecho Internacional Humanitario y manejo de la protesta social.

Tiene claro que los problemas no son iguales en todas partes, por lo cual plantea que los CAI sean lugares de encuentro entre la Policía, los ciudadanos y las demás autoridades, para hallar soluciones diferenciadas, según las circunstancias de cada vecindario. También transformará el papel de los auxiliares bachilleres para que desempeñen una labor pedagógica en materia de cultura ciudadana.

La inseguridad está disparada en el Tolima, por lo cual se necesita una pronta intervención. Hay regiones trastornadas como Mariquita y Honda, que tienen el estigma de los grupos paramilitares que ejercieron su poder desde los años 90 del siglo pasado y cuya influencia no ha desaparecido. Las extorsiones, los sicariatos y los atracos están a la orden del día, todo esto aumentado por los conflictos territoriales que engendra el narcomenudeo.

En otro extremo del Departamento, Espinal y Flandes, la situación no es mejor. Su estratégica ubicación los convierte en zona de disputa de traficantes y delincuencia organizada proveniente de otras regiones del país.

En Ibagué, los atracos, los fleteos y los conflictos entre vecinos que culminan en violentas riñas se han convertido en el dolor de cabeza de las autoridades, que no han podido frenar la creciente ola de robos en calles, en negocios y en viviendas.

Se requieren, entonces, acciones urgentes que sean eficaces para recuperar la tranquilidad de los tolimenses. Seguramente, los planes del nuevo director contarán con el respaldo y la colaboración de las autoridades locales y seccionales, los gremios económicos de la región, las organizaciones comunales y los ciudadanos que están desesperados con la situación de inseguridad creciente.

(*) Editorial tomada de www.elnuevodia.com.co

(**) Foto tomada de www.enfoquetv.com

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